Estoy harta de hablar de desigualdad de sexos, es verdad que siguen existiendo grandes desigualdades entre hombres y mujeres, y esto lleva a la forma en que nos relacionamos unos con otros. En los países desarrollados se ha avanzado mucho en reducir las desigualdades, pero siguen existiendo sin duda: abusos de los hombres sobre las mujeres, pero también de las mujeres hacia los hombres. No me parece justo que cuando un chico pega una torta a una chica, nos parezca que está ejerciendo un abuso de fuerza física o de dominación, mientras que si es al contrario pensaríamos que es porque el chico se lo ha merecido. Desde mi punto de vista estos son complejos sociales. Otro ejemplo de lo que quiero decir es cuando hay una ruptura de una pareja con hijos, parece que le hombre tiene que demostrar muchas más cualidades que ella para que se valore su capacidad para poder vivir con sus hijos; o cuando en el trabajo se dice que los hombres son mucho más competitivos que las mujeres, pero que éstas tienen más habilidades para hacer muchas más cosas a la vez.
En definitiva asumimos hombres y mujeres concretos papeles y funciones sociales, que afectan mucho nuestra relación, y que si pudiéramos valorar con objetividad y decidir, los rechazaríamos: (complejo excesivo de responsabilidad de las madres, exceso de protección de los hombres, fuerza física muy sobrevalorada…) todo ello nos marca desde que nacemos y no podemos evitarlo.
No me gusta que en los discursos se hable de hombres y mujeres, y mucho menos cuando los políticos se refieren a ciudadanos y ciudadanas. Yo no me siento distinta de un ciudadano, y tampoco de un hombre. Somos personas y como ello cada uno de nosotros somos diferentes de otros, en gustos, aficiones, forma de ser… quiero vivir en un mundo donde a las personas no se las etiquete, porque si seguimos hablando de hombres y mujeres lo único que hacemos es desde su origen ya marcar diferencias.
Virginia MB


