domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Podemos decir que estamos representados?


Todos somos políticos, porque todos necesitamos un sistema de organización, que evite los abusos y que equilibre las desigualdades. ¿Pero realmente las personas que por profesión se dedican a la política, nos representan? Desde un punto de vista formal, parece que sí, ya que les hemos elegido democráticamente. ¿Pero en realidad es así?

 Lo dudo mucho, puesto que el sistema electoral no es igualitario, según en la provincia en el que estés censado, por ejemplo: en aquellas provincias que haya menos número de censados, el voto vale más, que en aquellas que hay un número elevado de personas censadas, como es el caso de Madrid, Bilbao, Barcelona y Valencia. Esto se hace así ya que si no, estas provincias determinarían el partido en el gobierno constantemente. No es igualitario, pero  realmente no sé dónde se establecería el equilibrio en esta situación.
Por otro lado, me parece penoso que los votos en blanco se los repartan entre los dos partidos más votados. Esos votos deberían servir para cambiar el sistema de mayorías en el Congreso. Este año para las elecciones se ha formado una plataforma para apoyar los escaños en blanco.

Siempre se ha hablado de una corrupción constante en la política, y de que el poder por el poder, hace olvidar a los políticos su verdadera función pública, que es representar nuestras necesidades. Quiero creer que no todos los políticos son corruptos o avariciosos. Quiero creer que existen políticos con verdaderos ideales, con sentimientos de responsabilidad y de querer hacer lo mejor para los ciudadanos, como ciudadanos que ellos también son. Pero lo que observo a mi alrededor hace que el pesimismo me invada. Este mismo sentimiento es el que hemos compartido en los asentamientos del 15M, y que seguiremos compartiendo hasta que no haya un cambio radical en la actitud de los partidos políticos y en el gobierno de nuestro país.

Solo la publicidad y propaganda que los grandes partidos políticos, de un color y de otro, están realizando antes de las elecciones, son un insulto a nuestra inteligencia. Pretender ganar pisoteando al otro, es una falta de respeto a los ciudadanos, de falsedad, y de buscar un enfrentamiento constante, en lugar de defender ideales. Luego se les llena la boca de frases como: “gobernaremos para todos”.

¡Yo no quiero que me gobiernen así!

Ya a finales del siglo XVIII se decía: “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.
¡Poco hemos avanzado…!

VMB.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo, el sistema está abocado al fracaso partiendo de una ley electoral injusta que tiende al bipartidismo y a que partidos muy minoritarios tengan las claves del gobierno. Pero por otra parte, un sistema multipartidista también puede llevarnos al caos, a la falta de fuerza de un gobierno. A mí lo que no me gustan son las mayorías absolutas, puesto que llevan a los gobiernos de "aquí se hace lo que queremos nosotros".

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