La navidad es una fecha donde el consumo y el capitalismo nos engullen.
¿De verdad hace falta comprar cosas para mostrar que quieres a la gente?
Es una época del año en que la falsedad y la hipocresía están siempre presentes. Esta fecha es una excusa para comer, beber y gastar,¡ es absurdo! La familia se junta en navidad y se dice cuanto se quiere, ¿pero no hay otra época del año en qué quieras a tu familia?
Comenzamos el mes de diciembre ya quedando con las respectivas familias lejanas, esas reuniones familiares, que por lo menos yo detesto por la falsedad de las palabras mutuas.”¡Cuánto has crecido! , ¡Qué guapa estás…!”, como si en años anteriores no te lo hubieran dicho, y tú tontamente, asientes con la cabeza.
Analicemos por un momento lo que nos cuentan de pequeños. Los tres reyes magos entran en tu casa y te dejan regalos si te has portado bien. ¿Es decir tres hombres viejos que te dejan regalos si te portas bien?, ¿Qué pasa, que te intentan sobornar para que te portes siempre bien,o simplemente te van comprando poco a poco? Sé que los niños pequeños no ven estas cosas, ya que son inocentes personas, lo único que quieren son regalos. ¿Pero eso nos hace ser felices, o ya desde pequeños nos inculcan el consumo, el egoísmo y el capricho ?
También critico aquellas fechas consumistas como es el ejemplo de San Valentín, o el día del padre/ madre ¿Qué nos pasa? Tenemos que crear fechas para querer a la gente y mostrarles tu afecto a través de regalos absurdos… no creo que debamos ser tan puramente materialistas, no tiene sentido.
La mitad del mundo en estas fechas gasta, gasta, gasta… mientras que en la otra mitad mueren mueren, mueren, y lo hacen de hambre y enfermedades. Unos mueren por falta de vacunas y otros dicen morir por que la play que les han comprado no es el último modelo. Las paradojas de siempre: de una civilización que globaliza el egoísmo, y no la solidaridad, será que como siempre, para que haya ricos tiene que haber pobres; para que haya felicidad tiene que haber desgracia.
No quiero regalos, no quiero excesos, no quiero champan en mi casa, quiero vacunas, medicinas, y comida en otras mesas.
No pienso que sea la única que opina esto pero, en definitiva, es más fácil cerrar los ojos y mirar para otro lado.
¿ Y si… todo el presupuesto adicional que gastamos en estas fechas lo mandáramos al tercer mundo, para crear hospitales, granjas, pozos de agua, puentes… no nos sentiríamos mejor que si compráramos cosas innecesarias por puro capricho?

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